Me gustó también tu borrachera de la cerveza más barata que pudiste conseguir, indicio terrible de tu adición al hipsterismo que querías negar proclamándolo a gritos: los zapatos de vestir y la camisa a cuadros te hubieran delatado a cualquier hora, sin importar la cantidad de alcohol que vos o yo tuvieramos encima.
Me terminaste de comprar cuando maniobraste un Marlboro del bolsillo del pecho, sin soltar la cerveza ni dejar de mover los pies a un ritmo que no pegaba con la música ni con el lugar.

Eras un estereotipo caminando, y me encantabas.
supremo. escribis como nadie, te expresas como vos solamente podes hacerlo.
ResponderEliminaraplausos de admiracion.
me encantó MAL
ResponderEliminarHace mil que no paso por acá y leo alguno de tus escritos.
ResponderEliminarYou still got it.