lunes, 11 de octubre de 2010

bud light

Me gustaste, primero que nada, por la risita tonta que te delataba una timidez insoportable, por los ojos que un poco se te escondían cuando me dabas vuelta la cara y sonreías, por tu forma de mirarme desde abajo de las cejas, esperando a que me animara a decir algo.
Me gustó también tu borrachera de la cerveza más barata que pudiste conseguir, indicio terrible de tu adición al hipsterismo que querías negar proclamándolo a gritos: los zapatos de vestir y la camisa a cuadros te hubieran delatado a cualquier hora, sin importar la cantidad de alcohol que vos o yo tuvieramos encima.
Me terminaste de comprar cuando maniobraste un Marlboro del bolsillo del pecho, sin soltar la cerveza ni dejar de mover los pies a un ritmo que no pegaba con la música ni con el lugar.







Eras un estereotipo caminando, y me encantabas.

3 comentarios:

  1. supremo. escribis como nadie, te expresas como vos solamente podes hacerlo.

    aplausos de admiracion.

    ResponderEliminar
  2. Hace mil que no paso por acá y leo alguno de tus escritos.


    You still got it.

    ResponderEliminar