Y mirá que siempre me gustaron los gatos, eh, pero lo que no me banco es tu actitud de gata flora. Quererme cuando vos quieras, ¿no es un poco egoísta de tu parte? Si me lo preguntás a mí, qué te diré, me parece que sí; pero claro: yo soy de entre los dos la que sale perdiendo.
¿Resentimiento? ¿Orgullo herido? Capáz, pero tengo todo el derecho –o me creo que lo tengo, y eso me hace sentir mejor-; el problema es que me enojo con una furia enorme pero poco duradera, y vos ni te enterás. Es que si te lo digo te encogés de hombros y esperás que se me pase. Y a mí siempre se me pasa, aunque no vengas, aunque canceles, aunque no me quieras.
Porque a vos, cualquier cosa.
porque saben que nos importan lo suficiente para tragarnos el orgullo y volver a hablarles.
ResponderEliminar(L)